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Humo de segunda mano

  • Autor: Bernardo Barrientos Domínguez
  • Colección: Bocanada, número 25
  • Año: 2022, Ciudad de México
  • Páginas: 56 pp.
  • Formato: Plaquette
  • Género: Cuento

$100.00

Humo de segunda mano

Bernardo Barrientos Domínguez

Hacer de la fila del supermercado un nuevo hogar; suplicar una teletransportación cuando se está atorado en el tráfico, incluirse en una nueva familia entre las butacas de un cine o ser el banquete de una mascota con apetito interminable son el pan diario de los personajes de esta plaquette. Humo de segunda mano es, así un testamento del hombre común firmado en vida: son historias de quienes saben que el libre albedrío es una simulación, quienes han perdido la voluntad como se pierden las llaves, quienes viven con la fugacidad de una bocanada de humo.

Secuelas

Aún recuerdo los comerciales que pasaban en el cine. De pequeño, apenas eran unos pocos. Lo mismo sucedía con los avances de las películas, que eran mi parte favorita. Sin embargo, paulatinamente los comerciales se fueron apropiando cada vez más de nuestros espacios. En un inicio, la publicidad del refresco de cola era la única, después vino el típico corto animado de las palomitas y las gaseosas que salen de fiesta, precisamente al cine. Luego, aparecieron una serie de spots que te recomendaban donar, seguidos de propaganda política, mensajes que te incitaban a comprar y anuncios ecologistas. Todo ello no estuvo tan mal, sin embargo, nadie pudo advertir que el tiempo de los anuncios pronto duraría tanto como un cortometraje y la función de las diez de la noche, realmente estaría comenzando al cuarto para las once. A pesar de los artículos de opinión en contra, inmortalizados en los periódicos y revistas de arte y cultura, los comerciales inevitablemente llegaron a superar la duración de la película.

Mi ritual se fue adaptando. Al principio iba al baño en casa; después, antes de entrar a la sala; y más adelante se aplazó hasta que hubiéramos encontrado asiento, de preferencia en medio y a la mitad. Finalmente me acostumbré a evacuar la sala, tranquilamente, cuando el primer anuncio se proyectaba en la pantalla.

Casi siempre es demasiado tarde cuando miramos atrás y nos damos cuenta que las cosas que tenemos nunca fueron las que quisimos… Lo digo porque esa noche estrenaron La Risa en Vacaciones: El origen y el cine estaba a reventar, al punto de que uno tenía que escurrirse entre la gente exclamando «con permiso, con permisito», en un combate de codos, brazos, caderas y palomitas. Nadie en su sano juicio hubiese anticipado tardarse más de una hora en una fila para comprar dulces, y luego otros sesenta minutos en otra, con el fin de obtener unas buenas butacas. Como ya me había bebido dos litros de refresco antes de entrar a la sala, cuando llegó el momento del ritual estiré las piernas para dirigirme al sanitario.

Aquello era casi inverosímil: la fila para entrar a los baños era interminable, tan monstruosa que se alargaba más allá de la taquilla. Una vez dentro, esa misma hilera de personas se dividía en dos: una, la más larga —por consecuencia, la mía—, conducía a los cubículos. La otra, la efectiva, a los mingitorios. No profundizaré sobre todas las curiosidades y hedores en aras de la brevedad, pero esperé más de una hora en esa cola apestosa.

La película ya había comenzado y no se veía nada, salvo a los protagonistas atando un dólar a una caña de pescar y riéndose detrás de unos matorrales. Intenté ubicar a mi familia, pero no me acordaba dónde nos habíamos sentado. Entonces entrecerré los ojos como si aquel acto me concediera una visión mejorada y pudiera divisar a mi esposa e hijos en la oscuridad, pero evidentemente no fue así. Entonces, me agarré del barandal con fuerza y fui subiendo poco a poco, pasito túntún, deteniéndome en cada escalón para inspeccionar a los espectadores atentamente. Después de subir y bajar, durante el tiempo que acontecieron seis bromas en pantalla, abandoné la búsqueda por completo. “Los alcanzaré más al rato”, pensé, y me fui a sentar hasta enfrente, en el único asiento disponible, al lado de una mujer y sus dos hijos…

 Trabajamos de manera artesanal porque creemos en el libro como un objeto bello. Como editorial independiente nuestro principal objetivo es difundir las propuestas literarias de escritores contemporáneos que destacan por su originalidad, innovación y calidad literaria.

©Editorial La Tinta del Silencio, 2023.

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Humo de segunda mano
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