Insomnes

Magdalena López

    • Colección: Bocanada
    • Año: 2020, Ciudad de México
    • 40 páginas
    • Formato: Plaquette
    • Género: Cuento, narrativa

Impreso: $75.00 pesos MXN

Insomnes

Magdalena López

Historias de muerte y resurrección, donde la muerte acecha en cada párrafo.

Despertando (fragmento)

Despiertas sin despertar realmente. Eres apenas consciente de que algo en ti se reactiva, de que la sangre adormecida corre y aviva el pulso, la sinapsis, y con ésta las neuronas y el cerebro que comienza a deletrear el pensamiento “Despierta”… Te entra pánico. ¿Dónde estoy? Empujas la sombra lejos de tu cuerpo, te alzas sobre la tapa del féretro: regresas al mundo —¿Dónde estoy?— y te bombardea un olor a muerto y polvo.

Sondeas el terreno. En medio del horror sólo captas el apellido común y al mausoleo que entre tumbas genealógicas te da la bienvenida. Giras y tu padre, giras y la abuela, giras y el hermano que murió apenas expulsado, y justo al lado, tu muerte tallada en la madera del ataúd.

06 de junio de 1980—31 de enero de 2006

Insomnio  (fragmento)

Esa noche Francisco Rojas no pudo dormir; al principio, no le pareció una mala idea, quiero decir, la vida está llena de trabajo, se decía, exámenes que calificar, clases que planear, trastes que lavar, una casa que limpiar. Él era un hombre ocupado por lo que mantener la mente despierta, más que una maldición, le pareció la bendición precisa. No obstante, la belleza se acabó pronto, justo al tercer día cuando el trabajo se acabó y la casa, de tan limpia, no podía rechinar más. Por esa razón, Francisco Rojas, con los ojos rojos y rodeados de ojeras, se estiró, bostezó y destendió la cama.”Es hora de dormir”, dijo metiéndose entre el calor de las sábanas.

Glotonería  (fragmento)

Hace tiempo que mi estómago se convirtió en una reina: se negó a los tacos de fuera del metro, a las quesadillas de cincuenta centímetros y a cualquier cosa que atentara contra las leyes de salubridad o la estética culinaria. Comía puras cosas sanas: pollo, pescado, frutas e incluso, a veces, me descubrí comiendo ese veneno verdoso al que han bautizado como vegetales sólo para complacerlo. Cuando atentaba contra su dieta se ponía rígido, me dejaba en la cama hecha un feto. Si me levantaba era sólo para deshacerme en un torrente de diarrea y vómito. Al final quedaba sobre la cama siendo más un esqueleto que un ser humano. Harta de aquella tiranía estomacal decidí darle un escarmiento. Si no me dejaba comer mis porquerías en paz entonces lo mataría de hambre.

Magdalena López

Licenciada en Literatura y Creación Literaria por el Centro Cultural Casa Lamm. Cuenta con textos publicados en revistas y medios digitales, tales como: Revista Alarma!, Algarabía, Bicaal’ú, El Fanzine, Penumbria, Zarabanda, entre otros. Actualmente, se dedica a la investigación y la docencia.

Otros títulos de la colección