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EL POETA DEL SILENCIO

CALLE

Amo el silencio humilde de esta calle
ennoblecida de árboles serenos
por donde nunca pasó otra alma
que no sea la del viento…
Las nubes se detienen a mirarla
con sus ojos etéreos,
y saben, por la ausencia de las hojas,
si está en ella el otoño o el invierno.
Amo el silencio humilde de esta calle
ennoblecida de árboles serenos
por donde caminé tantos domingos
con mi pequeño huerto de recuerdos…
Cuando yo muera, amigo, habrá quedado
en esta calle lo mejor que tengo:
El rosal escondido de mis penas
y la música vaga de mis sueños. 


 

EL ALMA SE ME LLENA DE ESTRELLAS CUANDO PIENSO

que moriré. Imagino espirales de incienso
decorando la caja mortuoria; luego el canto
triste de las campanas. (Igual que en viernes
santo
llorarán las campanas porque yo fui creyente,
porque yo hablé de Cristo melancólicamente.)
Después, ese silencio divino que buscaba
día a día en la vida, pero que no encontraba.
Después, la paz profunda. Y al poco tiempo, acaso,
se esfumarán mis ojos en el pálido ocaso
del recuerdo… Y entonces el compañero amado
dirá que fui una llama de luz que se ha
apagado.
Y la amiga lejana de mis días adversos
abrirá el cofrecillo lírico de los versos
y volcará las hojas pálidas de las rosas
que yo gusté ofrendarle en las tardes hermosas.
Mientras tanto la muerte no llega…
Pienso en ella
y en mi alma florece de emoción una estrella.

 


LA EMOCIÓN DEL SILENCIO

Esta es la hora en que todos los enfermos se agravan.
Charles Baudelaire

En los largos crepúsculos profundos
poblados de un recóndito silencio,
recuerdo el verso aquel que me emociona:
la hora en que se agravan los enfermos…
Pienso que un alma análoga a la mía
acaso ha penetrado al reino eterno
en esa hora ínfima y doliente
en que se agravan todos los enfermos…
¿Amigo, tú no sientes la tristeza
que desciende en la hora del silencio?
¿No sientes cómo tu alma también gime
cuando se agravan todos los enfermos…?

 


LAS TARDES

Siempre estás como ausente de la tarde. ¿Qué lago
invisible y lejano recogerá tu imagen?.
Líquido estremecido por un perfil tan vago
se tornará sensible cuando los astros bajen.

Temo quebrar la magia de tus vírgenes sendas
con la torpe palabra que mi labio pronuncia.
Tendré que ser más leve para que me comprendas,
o tú bajar al mundo como agua que renuncia.

Siempre estás como ausente de la tarde. ¿Qué brisa
se lleva tu silencio cargado de leyendas?.
De paisajes soñados se nutre tu sonrisa
Tendré que ser más leve para que me comprendas.

 

 

 

Francisco López Merino

FRANCISCO LOPEZ MERINO

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