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DESDE LAS NUEVE DE LA NOCHE

Doce y media de la noche. El tiempo ha huído, 

desde que a las nueve encendí mi lámpara

y me instalé aquí. 

Me quedé sin leer, sin hablar. 

¿Con quién hablar, solo, en esta casa?

Desde que, a las nueve reavivé mi lámpara, 

la imagen de mi cuerpo joven apareció a mis ojos, 

y la imagen de estancias tibias, perfumadas, 

y de voluptuosidades pasadas.

¡Qué audaces voluptuosidades!

Y volvía a ver calles que ahora han cambiado del todo, 

locales llenos de animación que han dejado de existir, 

teatros y cafés muertos. 

La imagen de mi joven cuerpo apareció

y me trajo también penosos recuerdos; 

duelos de familia, separaciones, sentimientos de los míos, 

voluntades de los muertos, a quienes se hace tan poco caso. 

Doce y media de la noche ¡Cómo huyó el tiempo!

Doce y media de la noche ¡Cómo pasan los años!

Kislings Atelier, 1933. Andrew Kerstesz

 

Constantino P. Cavafis

21 julio, 2015 0 comment
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EL POETA DEL SILENCIO

CALLE

Amo el silencio humilde de esta calle
ennoblecida de árboles serenos
por donde nunca pasó otra alma
que no sea la del viento…
Las nubes se detienen a mirarla
con sus ojos etéreos,
y saben, por la ausencia de las hojas,
si está en ella el otoño o el invierno.
Amo el silencio humilde de esta calle
ennoblecida de árboles serenos
por donde caminé tantos domingos
con mi pequeño huerto de recuerdos…
Cuando yo muera, amigo, habrá quedado
en esta calle lo mejor que tengo:
El rosal escondido de mis penas
y la música vaga de mis sueños. 


 

EL ALMA SE ME LLENA DE ESTRELLAS CUANDO PIENSO

que moriré. Imagino espirales de incienso
decorando la caja mortuoria; luego el canto
triste de las campanas. (Igual que en viernes
santo
llorarán las campanas porque yo fui creyente,
porque yo hablé de Cristo melancólicamente.)
Después, ese silencio divino que buscaba
día a día en la vida, pero que no encontraba.
Después, la paz profunda. Y al poco tiempo, acaso,
se esfumarán mis ojos en el pálido ocaso
del recuerdo… Y entonces el compañero amado
dirá que fui una llama de luz que se ha
apagado.
Y la amiga lejana de mis días adversos
abrirá el cofrecillo lírico de los versos
y volcará las hojas pálidas de las rosas
que yo gusté ofrendarle en las tardes hermosas.
Mientras tanto la muerte no llega…
Pienso en ella
y en mi alma florece de emoción una estrella.

 


LA EMOCIÓN DEL SILENCIO

Esta es la hora en que todos los enfermos se agravan.
Charles Baudelaire

En los largos crepúsculos profundos
poblados de un recóndito silencio,
recuerdo el verso aquel que me emociona:
la hora en que se agravan los enfermos…
Pienso que un alma análoga a la mía
acaso ha penetrado al reino eterno
en esa hora ínfima y doliente
en que se agravan todos los enfermos…
¿Amigo, tú no sientes la tristeza
que desciende en la hora del silencio?
¿No sientes cómo tu alma también gime
cuando se agravan todos los enfermos…?

 


LAS TARDES

Siempre estás como ausente de la tarde. ¿Qué lago
invisible y lejano recogerá tu imagen?.
Líquido estremecido por un perfil tan vago
se tornará sensible cuando los astros bajen.

Temo quebrar la magia de tus vírgenes sendas
con la torpe palabra que mi labio pronuncia.
Tendré que ser más leve para que me comprendas,
o tú bajar al mundo como agua que renuncia.

Siempre estás como ausente de la tarde. ¿Qué brisa
se lleva tu silencio cargado de leyendas?.
De paisajes soñados se nutre tu sonrisa
Tendré que ser más leve para que me comprendas.

 

 

 

Francisco López Merino

FRANCISCO LOPEZ MERINO
13 marzo, 2015 0 comment
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REMEDIOS VARO: LA MODA DEL SURREALISMO

Cat.179-Trailleur-Pour-Dames-1957

…un modelo es para viaje, muy práctico, en forma de barco por detrás, al llegar ante una extensión de agua se deja caer de espaldas, detrás de la cabeza está el timón que se maneja tirando de las cintas que van hasta el pecho y de las que cuelga una brújula, todo ello sirve también de adorno, en tierra firme rueda y las solapas sirven de pequeñas velas, así como el bastón en el que hay una vela enrollada que se despliega, el modelo sentado es para ir a esos coctel-party en donde no cabe un alfiler y no se sae uno ni dónde poner su vaso ni menos sentarse, el tejido de echarpe es de una sustancia milagrosa que se endurece a voluntad y sirve de asiento, el modelo de la derecha es para viuda, es de un tejido efervescente, como el champagne, tiene un bolsillito para llevar el frasco de veneno, termina en una cola de reptil muy favorecedeora.

El sastre tiene la cara dibujada en forma de tijeras, su sombra es tan rebelde que hay que sujetarla al techo con un alfiler.

La cliente que contempla los modelos se despliega en dos personas más porque no sabe cuál de los tres modelos elegir y las repeticiones de ella, a cada lado y algo transparentes, representan la duda en que se encuentra.

Tailleur pour dames, 1957.

Remedios Varo

 

remedios varo

 

 

11 febrero, 2015 0 comment
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Ese poeta llamado Rimbaud que construyó una forma de ser poeta fuera de todos los tiempos nos reveló un silencio agotador, gotas de rocío hallados en el camino, el lenguaje fue un pretexto para hallar el sinsentido de la vida, errante con las manos vacías apenas alcanzaba a escribir pequeñas cartas de sus exploraciones por tierras inhóspitas, el absoluto cubrió sus ansias y sus días…

Su poema “Mé boheme” nos da referencias cotidianas de cómo su vida y el camino eran la misma cosa, caminar, cabalgar y desgranar palabras, pero registrar nuevas imágenes, un pequeño verso combina lo moderno y viste a las estrellas con el sugerente y seductor movimiento de las faldas parisinas, en el vaivén del fru fru repetido por el sonido “ou” en ese mismo verso tres veces. Vidente de su propio mutilación física y emocional cierra el poema acercando su propio hastío, crapule ante la realidad citadina, viaje y poesía se vuelven uno solo, Rimbaud aconsejaba a sus amigos “caminar y leer mucho”, fórmula secreta que otorga el sentido de un poema para leer en un solo tiro de aliento, colores que el poeta ha sabido recolectar para otorgarnos una postal del oficio del poeta iluminado por el silencio de las cosas cotidianas…

zapatos

Compartimos una maravillosa animación realizada y musicalizada por Wladimir Sterzer y Tristan Baskowitz, quienes conjugan con técnica mixta un retrato de la vida bohemia de Rimbaud, además para el disfrute de nuestros lectores acompañamos dicha obra con nuestra adaptación al español y subtitulaje.

-Anaïs B.

Me largaba las manos en mis bolsillos rotos;
mi paletó también se volvía ideal;
bajo el cielo iba, Musa, y yo era tu vasallo leal;
Oh ! là là ! ¡cuántos amores espléndidos he soñado!

Mi único pantalón tenía un siete enorme.
-Soñador pulgarcito, desmigajaba en mi camino
las rimas-.
mi albergue era la osa mayor;
y mis estrellas en el cielo hacían un dulce frou-frou.

y yo las escuchaba, sentado en las cunetas,
en esas noches de septiembre en que sentía esas gotas
de rocío en mi frente como un vinillo vigorozo;

o en que rimando en medio de las sombras fantásticas,
como cuerdas de liras, yo tiraba los cordones
de mis malheridos zapatos, con un pie cerca del corazón!

Mé boheme

Je m’en allais, les poings dans mes poches crevées;
Mon paletot aussi devenait idéal;
J’allais sous le ciel, Muse ! et j’étais ton féal;
Oh ! là là ! que d’amours splendides j’ai rêvées!

Mon unique culotte avait un large trou.
— Petit Poucet rêveur, j’égrenais dans ma course
Des rimes. Mon auberge était à la Grande-Ourse;
— Mes étoiles au ciel avaient un doux frou-frou.

Et je les écoutais, assis au bord des routes,
Ces bons soirs de septembre où je sentais des gouttes
De rosée à mon front, comme un vin de vigueur;

Où, rimant au milieu des ombres fantastiques,
Comme des lyres, je tirais les élastiques
De mes souliers blessés, un pied près de mon cœur!

Arthur Rimbaud, Octubre de 1874

13 febrero, 2014 1 comment
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margarite duras

El amante, “no tiene centro, ni camino, ni línea”

EL COMIENZO…

-¿Qué quieres?

La niña no contesta. Tal vez no comprenda.

El chino no hace la pregunta, dice:

-El amor, nunca lo has hecho.

La niña no contesta. Intenta contestar. No sabe constestar a eso. El hace un movimiento hacia ella. Por su silencio él nota que ella tendría algo que decir. Algo que ella todavía no sabría decir y de lo que sin duda ella no conoce sino lo prohibido. El dice:

-Te pido perdón…

Miran hacia fuera…

Atraviesan la inmensidad sin hablar.

Hiroshima-mon-amour

LO INEVITABLE…

Es la garconnière.

Es de noche.

El chino ha vuelto de Sadec.

La niña está acostada, no duerme.

Se miran sin hablarse. El chino se sienta en el sillón, no va hacia la niña. Dice: He bebido shum, estoy borracho.

Llora.

Ella se levanta, va hacia él, le desnuda, lo arrastra hasta el estanque. Él se deja. Ella le ducha con el agua de lluvia. Le acaricia, le besa, le habla. El llora con los ojos cerrados, sólo.

En la calle el cielo se ilumina, la noche ya deriva hacia el día. En la habitación, está todavía muy oscuro.

Él dice:

-Antes de ti no sabía nada del sufrimiento… Creía que sabía pero nada.

Repite: Nada.

Ella enjuga ligeramente su cuerpo con la toalla. Dice bajito, para sí misma:

-Así tendrás menos calor… Lo bueno sería no secarte en absoluto…

Él llora muy suavemente sin quererlo. Entretanto insulta a la niña con mucho amor.

-Una pequeña blanca de cuatro cuartos encontrada por la calle… Esto es lo que es… Debería de haber desconfiado.

Él calla y luego la mira y vuelve a empezar:

-Una putita, menos que nada…

Ella se gira para reír. Él la ve y ríe también con ella.

Ella le enjabona. Le ducha. Él se deja. Los papeles se han invertido.

A ella le gusta hacer eso. Así, ella le protege. Le lleva hacia la cama, él no sabe nada, no dice nada, hace lo que quiere ella. Eso le gusta a ella. Le acuesta a su lado. Se desliza debajo de su cuerpo, se cubre con su cuerpo. Se queda allí, inmóvil, feliz. Él dice:

-Ya no puedo hacerte mía. Creía poder todavía. Ya no puedo.

Luego se adormece. Luego vuelve a hablar. Dice:

-Estoy muerto. Estoy desesperado. Tal vez nunca vuelva hacer el amor. Nunca más pueda.

Ella le mira muy cerca. Lo desea muy fuerte. Sonríe:

-¿Lo querías eso, no hacer ya el amor?

-En este momento, sí querría… para guardar todo el amor por ti incluso después de que te vayas y para siempre.

Ella le coge la cara. La estrecha entre sus manos. Él llora. Esa cara tiembla a veces, los ojos se cierran y la boca se crispa. Él no la mira. Ella dice con dulzura:

-Me has olvidado.

-Es el dolor al que quiero. Ya no te quiero a ti. Es mi cuerpo, ya no quiere saber de la que se va.

-Sí. Cuando hablas, lo entiendo todo.

Él abre los ojos. Mira el rostro de la niña. Luego mira su cuerpo. Dice:

-No tienes siquiera pechos…

Coge la mano de la niña y la deja encima del sexo de ella.

-Háztelo tú. Para mí. Para yo ver tu pensamiento.

Ella lo hace. Se miran mientras lo hace. Él la llama pequeña mía, niña mía, luego en un flujo de palabras dice cosas en chino, de ira y de desesperación.

Ella le llama. Ha apoyado su boca en la suya y le llama: Especie de chinito de cuatro cuartos, pequeño criminal…

Se separan el uno del otro. Se miran. Él dice:

-Es verdad, a veces tengo incluso ganas de matar a mi padre.

Dice también:

-Nada más ocurrirá en mi vida sino este amor por ti.

El amante de la china del Norte

Amante, Ahava, Ayun, etimologías del amor que se hacen presentes en la historia de una escritora que no cesa de recordar, de jugar con el tiempo, de recobrar aunque sea con diálogos infímos los lazos de un primer amor que se revuelve en la memoria. Si “el deseo” se hiciera habitable nos otorgaría acariciar con nuestros oídos una escena que se hace constante en “El amante de la China del Norte”, aquí Duras vuelve a tomar por los cuernos esa historia autobiográfica donde la voz de la narradora se desdobla, se regodea en el silencio, en el sufrimiento de una verdad compartida, de un goce de cuatro cuartos…: “Y luego se callan. Y luego se miran”.

Telegrafía de suspiros, de ansiedades que trasladan al lector en un torbellino de olvidos, gestos que se van perdiendo en la borda de dos barcos. Uno es el que inicia la historia, otro será el que lo terminé. “La música había invadido el trasatlántico parado, el mar, la niña, tanto el chico vivo que tocaba el piano como al que se mantenía con los ojos cerrados, inmóvil, suspendido en las aguas pesadas de las zonas profundas del mar…

La niña se ha costado en el suelo debajo de una mesa contra el muro. El que tocaba el piano no la había oído, ni visto. Tocaba sin partitura, de memoria, en el salón apagado, ese vals popular y desesperado de la calle.”

Anais B.

El amante de la china del norte 01

11 febrero, 2014 0 comment
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