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Poesía

CON ESTA BOCA, EN ESTE MUNDO…

No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,

aunque me tiña las encías de color azul,

aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,

aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas

y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.

Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,

ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara,

y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,

ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura nieve

donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento.

Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.

Hemos hablado demasiado del silencio,

lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final,

como si en él yaciera el esplendor después de la caída,

el triunfo del vocablo con la lengua cortada.

¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!

He dicho ya lo amado y lo perdido,

trabé con cada sílaba los bienes que más temí perder.

A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,

retumban, se propagan como el trueno

unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad.

Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía.

Hemos ganado. Hemos perdido, porque ¿cómo nombrar con esa boca,

cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?

Olga Orozco

Pájaro de noche – Janet Cumbrae Steward

1 julio, 2015 0 comentario
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EL SILENCIO

La vida, más feroz que toda muerte.
Jorge Guillén, Clamor

La silenciosa noche. Aquí en el bosque
No se escuchan rumores.
Los gusanos trabajan.
Los pájaros de presa hacen lo suyo.
Pero yo no oigo nada.
Sólo el silencio que da miedo. Tan raro,
Tan escaso se ha vuelto en este mundo
Que ya nadie se acuerda de cómo suena,
Nadie quiere
Estar consigo mismo un instante.
Mañana
Dejaremos la verdadera vida para mañana.
No asco de ser ni pesadumbre de estar vivo:
Extrañeza
De hallarse aquí y ahora en esta hora tan muda.
Silencio en este bosque, en esta casa
A la mitad del bosque.
¿Se habrá acabado el mundo?

José Emilio Pacheco

The office of evening, 1971, Paul Delvaux

The office of evening, 1971, Paul Delvaux

1 julio, 2015 0 comentario
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EL POETA DEL SILENCIO

CALLE

Amo el silencio humilde de esta calle
ennoblecida de árboles serenos
por donde nunca pasó otra alma
que no sea la del viento…
Las nubes se detienen a mirarla
con sus ojos etéreos,
y saben, por la ausencia de las hojas,
si está en ella el otoño o el invierno.
Amo el silencio humilde de esta calle
ennoblecida de árboles serenos
por donde caminé tantos domingos
con mi pequeño huerto de recuerdos…
Cuando yo muera, amigo, habrá quedado
en esta calle lo mejor que tengo:
El rosal escondido de mis penas
y la música vaga de mis sueños. 

 

 

EL ALMA SE ME LLENA DE ESTRELLAS CUANDO PIENSO

que moriré. Imagino espirales de incienso
decorando la caja mortuoria; luego el canto
triste de las campanas. (Igual que en viernes
santo
llorarán las campanas porque yo fui creyente,
porque yo hablé de Cristo melancólicamente.)
Después, ese silencio divino que buscaba
día a día en la vida, pero que no encontraba.
Después, la paz profunda. Y al poco tiempo, acaso,
se esfumarán mis ojos en el pálido ocaso
del recuerdo… Y entonces el compañero amado
dirá que fui una llama de luz que se ha
apagado.
Y la amiga lejana de mis días adversos
abrirá el cofrecillo lírico de los versos
y volcará las hojas pálidas de las rosas
que yo gusté ofrendarle en las tardes hermosas.
Mientras tanto la muerte no llega…
Pienso en ella
y en mi alma florece de emoción una estrella.

 

 

LA EMOCIÓN DEL SILENCIO

Esta es la hora en que todos los enfermos se agravan.
Charles Baudelaire

En los largos crepúsculos profundos
poblados de un recóndito silencio,
recuerdo el verso aquel que me emociona:
la hora en que se agravan los enfermos…
Pienso que un alma análoga a la mía
acaso ha penetrado al reino eterno
en esa hora ínfima y doliente
en que se agravan todos los enfermos…
¿Amigo, tú no sientes la tristeza
que desciende en la hora del silencio?
¿No sientes cómo tu alma también gime
cuando se agravan todos los enfermos…?

 

 

LAS TARDES

Siempre estás como ausente de la tarde. ¿Qué lago
invisible y lejano recogerá tu imagen?.
Líquido estremecido por un perfil tan vago
se tornará sensible cuando los astros bajen.

Temo quebrar la magia de tus vírgenes sendas
con la torpe palabra que mi labio pronuncia.
Tendré que ser más leve para que me comprendas,
o tú bajar al mundo como agua que renuncia.

Siempre estás como ausente de la tarde. ¿Qué brisa
se lleva tu silencio cargado de leyendas?.
De paisajes soñados se nutre tu sonrisa
Tendré que ser más leve para que me comprendas.

 

 

 

Francisco López Merino

FRANCISCO LOPEZ MERINO
13 marzo, 2015 0 comentario
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RIMBAUD Y EL GOZO DE LA VIDA BOHEMIA

Ese poeta llamado Rimbaud que construyó una forma de ser poeta fuera de todos los tiempos nos reveló un silencio agotador, gotas de rocío hallados en el camino, el lenguaje fue un pretexto para hallar el sinsentido de la vida, errante con las manos vacías apenas alcanzaba a escribir pequeñas cartas de sus exploraciones por tierras inhóspitas, el absoluto cubrió sus ansias y sus días…

Su poema “Mé boheme” nos da referencias cotidianas de cómo su vida y el camino eran la misma cosa, caminar, cabalgar y desgranar palabras, pero registrar nuevas imágenes, un pequeño verso combina lo moderno y viste a las estrellas con el sugerente y seductor movimiento de las faldas parisinas, en el vaivén del fru fru repetido por el sonido “ou” en ese mismo verso tres veces. Vidente de su propio mutilación física y emocional cierra el poema acercando su propio hastío, crapule ante la realidad citadina, viaje y poesía se vuelven uno solo, Rimbaud aconsejaba a sus amigos “caminar y leer mucho”, fórmula secreta que otorga el sentido de un poema para leer en un solo tiro de aliento, colores que el poeta ha sabido recolectar para otorgarnos una postal del oficio del poeta iluminado por el silencio de las cosas cotidianas…

zapatos

Compartimos una maravillosa animación realizada y musicalizada por Wladimir Sterzer y Tristan Baskowitz, quienes conjugan con técnica mixta un retrato de la vida bohemia de Rimbaud, además para el disfrute de nuestros lectores acompañamos dicha obra con nuestra adaptación al español y subtitulaje.

-Anaïs B.

Me largaba las manos en mis bolsillos rotos;
mi paletó también se volvía ideal;
bajo el cielo iba, Musa, y yo era tu vasallo leal;
Oh ! là là ! ¡cuántos amores espléndidos he soñado!

Mi único pantalón tenía un siete enorme.
-Soñador pulgarcito, desmigajaba en mi camino
las rimas-.
mi albergue era la osa mayor;
y mis estrellas en el cielo hacían un dulce frou-frou.

y yo las escuchaba, sentado en las cunetas,
en esas noches de septiembre en que sentía esas gotas
de rocío en mi frente como un vinillo vigorozo;

o en que rimando en medio de las sombras fantásticas,
como cuerdas de liras, yo tiraba los cordones
de mis malheridos zapatos, con un pie cerca del corazón!

Mé boheme

Je m’en allais, les poings dans mes poches crevées;
Mon paletot aussi devenait idéal;
J’allais sous le ciel, Muse ! et j’étais ton féal;
Oh ! là là ! que d’amours splendides j’ai rêvées!

Mon unique culotte avait un large trou.
— Petit Poucet rêveur, j’égrenais dans ma course
Des rimes. Mon auberge était à la Grande-Ourse;
— Mes étoiles au ciel avaient un doux frou-frou.

Et je les écoutais, assis au bord des routes,
Ces bons soirs de septembre où je sentais des gouttes
De rosée à mon front, comme un vin de vigueur;

Où, rimant au milieu des ombres fantastiques,
Comme des lyres, je tirais les élastiques
De mes souliers blessés, un pied près de mon cœur!

Arthur Rimbaud, Octubre de 1874

13 febrero, 2014 1 comentario
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